
La nueva normativa exige la renovación de aire en nuevas construcciones, lo cual supone unas pérdidas de calor importantes a través de los sistemas diseñados para tal fin.
Una forma de reducir esas pérdidas de energía por renovación de aire es la utilización de intercambiadores de aire que intercambian con el aire renovado. Una manera más eficiente de renovar el aire en las edificaciones es hacer pasar el aire exterior por el subsuelo (pozos canadienses). Como se ha aplicado en un plurifamiliar en Móstoles, donde se capta el aire exterior a través de unos orificios que lo hacen descender a siete metros bajo tierra por unas ‘galerías-tráqueas’. Ya en el subsuelo, este aire circula 35-40 metros en horizontal, calentándose o enfriándose según la época del año antes de pasar al sistema de renovación de aire, recuperación de calor.
Esta refrigeración en verano y calefacción en invierno se consigue gracias a lo que se denomina geotermia pasiva por aire. Es decir, se transfiere la energía geotérmica del interior de la tierra al interior de las viviendas, de esta forma el edificio aprovecha la temperatura constante del subsuelo a 16 ºC para llevarla a las diferentes estancias.
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